La iniciativa propone ampliar las herramientas del Estado y fortalecer la capacidad operativa de las FFAA, después de años de baja inversión en Defensa. El proyecto también incorpora límites a la injerencia extranjera y nuevas medidas para proteger los espacios marítimos.
La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional enviada al Congreso propone ampliar las herramientas del Estado frente a amenazas externas y reforzar el papel de las Fuerzas Armadas en la protección de la soberanía. El proyecto redefine el concepto de Defensa Nacional para contemplar riesgos de origen estatal y no estatal y establece nuevos supuestos de actuación del instrumento militar.
La iniciativa habilita a las Fuerzas Armadas a intervenir en tareas vinculadas con la protección de infraestructuras críticas y el control de espacios aéreos, marítimos, fluviales y lacustres. El objetivo es adaptar las capacidades de Defensa a escenarios que incluyen amenazas convencionales y nuevas modalidades de conflicto provenientes del exterior.
El proyecto se inserta en un escenario marcado por años de dificultades para sostener y modernizar capacidades militares. La legislación vigente ya establece que las Fuerzas Armadas constituyen el instrumento militar destinado a enfrentar agresiones externas y que la Defensa Nacional tiene como finalidad garantizar la soberanía, la independencia y la integridad territorial del país.
Otro capítulo apunta a limitar determinadas formas de influencia extranjera. El texto establece que personas humanas o jurídicas extranjeras no podrán financiar, organizar, dirigir o ejecutar actividades de campaña o propaganda electoral e incorpora nuevos delitos vinculados con espionaje, interferencia electoral y operaciones realizadas en favor de Estados u organizaciones extranjeras.
La propuesta integra estas disposiciones dentro de un nuevo Sistema de Seguridad Nacional, coordinado por un Consejo de Seguridad Nacional, que articulará áreas diplomáticas, económicas, jurídicas, de inteligencia y Defensa. De esta manera, el proyecto combina el fortalecimiento de las capacidades estatales y militares con nuevas herramientas para proteger los espacios estratégicos y responder frente a amenazas externas.





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