La caída persistente del empleo registrado expone una realidad incómoda: la estabilización económica enfrenta un límite crítico mientras no se ejecuten cambios profundos en la estructura tributaria, previsional y crediticia del país.
El diagnóstico es claro. A pesar de avances en estabilización macroeconómica, el mercado laboral continúa contrayéndose, señalando que las medidas correctivas implementadas resultan insuficientes. La generación de empleo no puede quedar rezagada indefinidamente sin que ello socave los logros alcanzados en otros campos.
Para revertir esta situación, analistas plantean una batería de reformas que actuarían de manera complementaria. La reforma del sistema previsional emerges como central, capaz de reconfigura la relación entre aportes, beneficios y sostenibilidad fiscal. Al aliviar la presión previsional, se liberarían recursos que podrían canalizarse hacia empleo e inversión.
La baja de impuestos constituye otro componente clave. Reducir la carga tributaria sobre empresas y trabajadores mejoraría la capacidad de ahorro privado, estimularía la inversión productiva y contribuiría a recuperar competitividad en sectores clave de la economía.
El crédito merece atención especial. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, necesitan acceso a financiamiento para ampliar operaciones, modernizar instalaciones y, fundamentalmente, contratar personal. Sin crédito disponible, incluso los proyectos viables quedan paralizados.
La articulación de estas medidas persigue un objetivo compartido: potenciar la capacidad productiva de la economía. Solo cuando la producción crece de manera sostenible es posible expandir el empleo sin generar tensiones inflacionarias o desbalances fiscales.
El tiempo transcurrido evidencia que esperar no es una opción. Las reformas deben implementarse de manera decidida para que la estabilización sea integral y duradera.
Imagen: Deng Xiang / Unsplash – Con informacion de Ámbito






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