Una tendencia inédita marca el panorama oleaginoso argentino en lo que va de 2024. El girasol ha alcanzado su máximo nivel de molienda en 25 años, con 2,3 millones de toneladas procesadas entre enero y mayo. Simultáneamente, la soja enfrenta su peor desempeño en tres años en cuanto a volúmenes industrializados.
Este cambio en las dinámicas de la cadena oleaginosa refleja transformaciones importantes en el complejo agroexportador. Mientras que históricamente la soja ha ocupado el rol protagónico, ahora el girasol gana protagonismo en las plantas de molienda del país.
La cifra de 2,3 millones de toneladas representa un hito importante para el girasol, que consolida su posición como oleaginosa estratégica en la industria argentina. Este nivel de procesamiento no se alcanzaba desde el comienzo de este siglo, demostrando la capacidad de crecimiento del cultivo.
En contraste, la soja experimenta una contracción notable. Los volúmenes molidos durante los primeros cinco meses del año son los más bajos registrados en los últimos treinta y seis meses, señalando dificultades en el procesamiento de esta oleaginosa que sigue siendo relevante para la economía del país.
Los factores que inciden en este fenómeno son variados. Las decisiones sobre inversiones en infraestructura de molienda, las condiciones de disponibilidad de materia prima, y las dinámicas del mercado internacional de oleaginosas juegan un rol determinante.
Este escenario plantea interrogantes sobre las estrategias futuras de producción y transformación. Los productores y empresas del sector deberán evaluar cuidadosamente cómo estas tendencias pueden impactar en sus decisiones de siembra, inversión e industrialización durante los próximos ciclos agrícolas.
Imagen: Pic Studio / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural





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