La prohibición de cultivos de soja transgénica en India vuelve a cobrar un costo elevado. El país experimenta nuevamente un problema grave de seguridad alimentaria, esta vez manifestado en los precios disparados de la harina de soja, un insumo clave para la ganadería y la avicultura nacionales.
Los intentos del gobierno indio por lograr la independencia en producción agroindustrial han tropezado nuevamente con una limitación estructural: la restricción a tecnologías de modificación genética. Esta política ha revelado sus consecuencias prácticas a través de una crisis de abastecimiento que amenaza toda la cadena de proteínas animales.
El aumento considerable de costos de la harina de soja genera ondas expansivas en toda la economía agraria. Productores ganaderos y avícolas se enfrentan a márgenes comerciales comprometidos, lo que pone en riesgo la viabilidad económica de sus operaciones en el corto y mediano plazo.
Lo preocupante es que este problema no es novedoso para India. La historia de crisis alimentarias vinculadas a restricciones de cultivos modificados se repite, sugiriendo que la prohibición sin estrategias complementarias efectivas no resuelve los desafíos de seguridad alimentaria nacional.
La dependencia de importaciones y la exposición a volatilidad de precios internacionales se profundizan ante la falta de autosuficiencia interna. Mientras la política regulatoria se mantiene sin cambios, el riesgo de nuevas disrupciones en el abastecimiento de insumos críticos sigue presente, amenazando tanto la seguridad proteica de la población como la competitividad del sector productor indio.
Imagen: Vishnu R / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo





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