La industria yerbatera llevó sus tensiones internas hasta la Cámara de Diputados en una jornada de exposiciones sobre el estado actual del sector. Productores, molineros y otros protagonistas de la cadena plantearon visiones contrapuestas respecto a cómo debería organizarse el mercado.

Quienes cultivan yerba mate en el territorio nacional pidieron la restitución de facultades al INYM. Este organismo, presente desde hace décadas en la regulación del rubro, contaba con herramientas para intervenir en cuestiones de precio y oferta. Los productores consideran que una mayor presencia del instituto sería beneficiosa para proteger sus ingresos frente a las variaciones del mercado.

Los molineros, en cambio, propugnaron por la desregulación del sector. Desde su perspectiva, la intervención estatal genera costos y limita las posibilidades de crecimiento empresarial. Estos actores plantean que una menor intervención favorecería la competencia sana y la capacidad de innovar en productos y servicios.

La reunión parlamentaria visibilizó una industria en disputa sobre su modelo futuro. Misiones y Corrientes, provincias históricamente vinculadas a la producción yerbatera, tienen particulares intereses en que se encuentre un equilibrio que preserve empleos y rentabilidad en toda la cadena.

Durante las exposiciones, quedó clara la dificultad de conciliar demandas que parecen incompatibles. Los productores necesitan cierta estabilidad que solo la regulación puede garantizar. Los molineros requieren flexibilidad operativa que la desregulación facilitaría.

El desafío para los legisladores será diseñar políticas que reconozcan las necesidades de ambos sectores sin sacrificar ninguno. Esto implica quizás no elegir entre regulación total o desregulación completa, sino buscar mecanismos híbridos que proporcionen seguridad a productores mientras permiten dinamismo a procesadores y comerciantes de yerba mate.

Imagen: 本草圈 / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural

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