El viernes 31 de octubre, un paquete destinado a un interno llamó la atención de las autoridades por la forma y el lugar de entrega.

El viernes 31 de octubre, un envío destinado a un preso en Pico Truncado generó sorpresa entre los vecinos y las autoridades. Lo que parecía un paquete común llamó la atención por las circunstancias de su entrega.

Según fuentes policiales, la forma en que fue entregado y el lugar donde iba a ser recibido despertaron sospechas inmediatas. La rápida intervención de los efectivos y el cumplimiento de los protocolos de control permitieron esclarecer el incidente sin mayores consecuencias.

El caso evidencia los desafíos que enfrentan las fuerzas de seguridad en el control de ingresos a los penales, donde incluso objetos aparentemente inofensivos pueden representar riesgos importantes.

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