De acuerdo a lo informado por La Nación, después de intentos que no prosperaron, los dirigentes del centro porteño competirán fragmentados en octubre. “Como tantas veces en la historia, nos toca estar solos”, aseguró Elisa Carrió, evidenciando la dificultad de consolidar una coalición unificada.
Los partidos de centro en la Ciudad de Buenos Aires presentarán elecciones fragmentadas en octubre, luego de que fracasaran las negociaciones por conformar un frente unificado. “No hubo ninguna forma de convencer a Lilita”, afirmó una fuente de la Coalición Cívica sobre Carrió. Lousteau y Manes optaron por competir por separado, mientras Ocaña se sumó a Ciudadanos Unidos.
La UCR intentó integrar a Lucille “Lula” Levy en la lista de Rodríguez Larreta, y hubo gestiones para sumar al socialismo y Transformación, el partido de Eugenio Casielles. Sin embargo, los desacuerdos estratégicos y los vetos internos, sobre todo respecto de la candidatura de Manes, impidieron la concreción de un frente amplio.
El arribo de Manes a la ciudad abrió oportunidades y conflictos: su visibilidad pública representaba un activo electoral, pero su rechazo a compartir espacio con Rodríguez Larreta tensó la negociación. En el radicalismo consideraban que podía generar buenos resultados incluso compitiendo con listas más reducidas, mientras que la Coalición Cívica defendía su identidad de renovación.
Al cierre de listas, se conformaron tres espacios: Ciudadanos Unidos, con Lousteau y Ocaña; Hagamos Futuro, con Carrió y Reyes; y Para Adelante, liderado por Manes. La dispersión mantiene la incertidumbre sobre el desempeño del centro, que deberá enfrentar la polarización electoral sin una alianza consolidada.






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