A 53 años de un crimen de lesa humanidad, se recuerda cómo un intento de fuga del penal de Rawson terminó con el asesinato de 16 presos políticos y marcó un precedente en la represión estatal argentina.

En la madrugada del 22 de agosto de 1972, durante la dictadura autodenominada “Revolución Argentina” liderada por el general Alejandro Agustín Lanusse, se produjo la Masacre de Trelew, un hecho que conmocionó al país. Todo comenzó tras un intento de fuga masiva de presos políticos del penal de Rawson, en Chubut, que terminó con 16 muertes y constituyó un delito de lesa humanidad.

Desde marzo de 1971 hasta mayo de 1973, Alejandro Lanusse gobernó el país de facto. Durante su mandato, las manifestaciones contra la represión a obreros y estudiantes fueron frecuentes. En ese contexto, muchos militantes de organizaciones como el ERP, FAR y Montoneros fueron detenidos y trasladados al penal de máxima seguridad de Rawson.

El 15 de agosto de 1972, 25 presos políticos, ante la certeza de que la junta militar permanecería en el poder por varios años, planearon escapar. Su objetivo era reducir a los guardias y luego recibir apoyo externo para volar hacia Chile desde el aeropuerto de Trelew. Entre los líderes del escape estaban Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) y Mario Santucho (ERP).

Durante la toma de la prisión, un guardia, Gregorio Valenzuela, se resistió y se desató un tiroteo, causando la muerte del oficial. Ante la falta de los camiones que debían esperarlos, solo un auto modelo Falcón transportó a los seis líderes. Los demás militantes tuvieron que recorrer 21 kilómetros hasta el aeropuerto, donde finalmente se entregaron tras negociar garantías de seguridad.

Sin embargo, el acuerdo fue traicionado. Los detenidos fueron trasladados a la Base Aeronaval Almirante Zar, dependiente de la Armada, ignorando las garantías pactadas. Allí sufrieron torturas, incomunicación y simulacros de fusilamiento. En la madrugada del 22 de agosto, a las 3:30 aproximadamente, 16 presos fueron ejecutados frente a sus celdas; tres sobrevivieron: Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar. Entre los fusilados se encontraban:

Alejandro Ulla (PRT-ERP)

Alfredo Kohan (FAR)

Ana María Villarreal de Santucho (PRT-ERP)

Carlos Alberto del Rey (PRT-ERP)

Carlos Astudillo (FAR)

Clarisa Lea Place (PRT-ERP)

Eduardo Capello (PRT-ERP)

Humberto Suárez (PRT-ERP)

Humberto Toschi (PRT-ERP)

José Ricardo Mena (PRT-ERP)

María Angélica Sabelli (FAR)

Mariano Pujadas (Montoneros)

Mario Emilio Delfino (PRT-ERP)

Miguel Ángel Polti (PRT-ERP)

Rubén Pedro Bonnet (PRT-ERP)

Susana Lesgart (Montoneros)

El impacto del sonido de los disparos permitió que algunos guardias intervinieran y evitaran que los tres sobrevivientes fueran rematados. Al día siguiente, la versión oficial alegó un intento de fuga fallido, pero la sociedad y la prensa no la creyeron, desencadenando protestas y manifestaciones en todo el país. Los tres sobrevivientes fueron trasladados a Buenos Aires y, con el apoyo de abogados y familiares, recuperaron la libertad el 25 de mayo de 1973.

Aun fuera de prisión, el destino de los sobrevivientes fue trágico: Camps fue asesinado en 1977 por un grupo de tareas de la ESMA, Berger fue capturada y asesinada en 1979, y Haidar fue secuestrado en Brasil en 1982, sin que se conociera su destino. Paralelamente, el régimen sancionó la Ley 19.797 para prohibir la difusión de información sobre organizaciones guerrilleras, intentando silenciar cualquier cuestionamiento.

La Masacre de Trelew se considera un ensayo general del terrorismo de Estado que luego institucionalizaría el golpe de 1976, consolidando fusilamientos, desapariciones, torturas y exilios forzados. También se transformó en un símbolo de la lucha militante y la memoria colectiva, con consignas como “Gloria a los muertos de Trelew” que siguen vigentes en manifestaciones y asambleas.

En 2012, con democracia vigente, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia dictaminó que la masacre constituyó un crimen de lesa humanidad, condenando a prisión perpetua a los marinos Emilio Del Real, Luis Sosa y Carlos Marandino. Roberto Guillermo Bravo, que se había refugiado en Estados Unidos desde 1973, fue hallado responsable en 2022 de ejecuciones extrajudiciales y torturas, con una indemnización de 27 millones de dólares.

En 2014 se inauguró un monumento en la Base Almirante Zar: una columna horizontal con la inscripción “Aquí se cometió la Masacre de Trelew…” y tres columnas verticales con las palabras Memoria, Verdad y Justicia. El hecho también quedó plasmado en la cultura: el poeta Paco Urondo escribió “La Patria Fusilada” (1973), y el documental “Trelew: la fuga que fue masacre” (2004) reconstruye los hechos con imágenes, testimonios y reflexiones.

Cada año, Trelew y distintas ciudades del país realizan actividades conmemorativas bajo consignas como “19 flores rojas siguen floreciendo en memoria, verdad y justicia”, manteniendo viva la memoria de los fusilados.

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