La Justicia mendocina revirtió su situación y ordenó que Julieta Silva cumpla la prisión preventiva en su vivienda bajo monitoreo electrónico. El caso se complica por nuevas imputaciones tras violar restricciones judiciales.
La Justicia de Mendoza acaba de dictar que Julieta Silva cumpla la prisión preventiva en su domicilio, supervisada mediante una tobillera electrónica. Esta decisión, que tuvo lugar durante la audiencia del 8 de agosto de 2025, modificó su situación luego de haber estado detenida en un penal de San Rafael.
El Ministerio Público Fiscal había solicitado que Silva permanezca tras las rejas, fundamentando su pedido en el riesgo de fuga, la posibilidad de influir sobre testigos y el incumplimiento de las restricciones impuestas. Se le imputan delitos como privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo, lesiones, amenazas y desobediencia.
Pese a la oposición fiscal, el juez Claudio Gil decidió otorgarle el beneficio de la prisión domiciliaria, considerando su rol como madre de una niña pequeña. Además, se ordenaron informes al Equipo Técnico Interdisciplinario y al Juzgado de Familia para evaluar si está en condiciones de cuidar a su hija.
Esta nueva resolución judicial se inscribe dentro de un expediente judicial ya marcado por la condena previa que Silva recibió por atropellar y matar a su ex pareja, el rugbier Genaro Fortunato, en 2017. Por aquel hecho fue sentenciada en 2018 por homicidio culposo agravado, con tres años y nueve meses de prisión y ocho años de inhabilitación para conducir.






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